Desde el sabor amargo de la rúcula hasta la textura firme de la zanahoria, las verduras ofrecen una gran variedad de sabores y texturas. Lamentablemente, los estadounidenses no suelen ser muy atrevidos a la hora de probar este grupo de alimentos. De hecho, la papa (ya sea al horno, frita o en forma de papas fritas) es la verdura que más se consume en los EE. UU. La lechuga y los tomates también encabezan esa lista.
Esta falta de variedad implica que quizá se esté perdiendo lo mejor de este grupo de alimentos: su valor nutricional. Consumir diversos tipos de verduras puede aportar al cuerpo el impulso saludable que necesita. Incluya verduras de hoja verde oscura, como las espinacas, para obtener vitamina A y ácido fólico, un tipo de vitamina del grupo B. O sirva frijoles o guisantes para proporcionar al cuerpo una buena dosis de proteínas y fibra.
Consumir más verduras y una mayor variedad de ellas puede reducir el riesgo de padecer numerosas enfermedades crónicas. Entre ellas se incluyen la presión arterial alta, la diabetes, las enfermedades cardíacas, los ataques cerebrales e incluso algunos tipos de cáncer. Las verduras también pueden ayudarle a mantener un peso saludable para usted. ¿Cómo? Le aportarán nutrientes, en lugar de la grasa y las calorías que contienen los alimentos menos saludables y más procesados.